Por qué consumir producto local

A pesar de la globalización, existe una corriente que gana cada vez más adeptos, partidaria de consumir producto local. Da igual si hablamos de pescado, hortalizas, carnes o, como en nuestro caso, patatas. El producto de proximidad tiene innumerables ventajas, que van desde su frescura hasta los beneficios que aportan a la economía de un determinado lugar. Si además, a esto le sumamos el momento actual, la economía española se verá favorecida por el aumento del consumo de productos «Made in Spain». Esta es la ventaja más evidente, pero no la única, a continuación te contamos una serie de ventajas de consumir producto local:
  • Consumir productos locales beneficia a la economía local. Un euro, peso, dólar, etc. gastado en productos cercanos genera el doble para la economía local.
  •  Se puede conocer mejor el origen de lo que se come y a dónde va a parar el beneficio real. La cercanía de los productores permite acceder mejor a esta información.
  • Los productos son más frescos. Los alimentos de producciones locales no tienen que ser congelados para conservarse, ni recorrer grandes distancias para llegar al mercado, al haber sido producidos o recolectados hace poco tiempo, son más frescos, son más sanos y tienen mejor sabor.
  • Comer de esta forma reduce emisiones de gases contaminantes. Los medios que transportan los productos de lugares lejanos provocan elevadas emisiones de CO2.
  • La producción local apuesta por los alimentos de temporada. Son más baratos y no se acude a la producción de alimentos de otras regiones lejanas cuando se acaba la temporada de estos
  • Evita el monocultivo. Los agricultores y agricultoras que pueden vender sus productos en los mercados locales no necesitan dedicar sus tierras a los monocultivos que la sobreexplotan. Pueden permitirse producir diferentes productos.
  • Impide el monopolio del mercado por las grandes multinacionales. Apoyar al gremio de la agricultura mejora sus condiciones y su capacidad de negociar los precios. Un comercio local es un comercio más justo: se reduce el número de intermediarios entre productor y consumidor, y permite que el precio pagado al productor/productora sea el que realmente le corresponde.
  • El dinero no sale de la economía local. El beneficio se redistribuye sobre la población local en forma de beneficios monetarios para los productores y productoras, empleos, creación de capacidad adquisitiva, sostenibilidad de las tierras, y desarrollo local de la comunidad en general.
En definitiva, se favorece el mercado nacional, aportando además muchos beneficios al medio ambiente, y lo que es más importante, a tu alimentación, ya que recibes un producto fresco, y todo ello redunda en beneficios para nuestras vidas.

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